Miguel Mainat
“Poetas y mendigos, músicos y profetas, guerreros y malandrines, todas las criaturas de aquella realidad desaforada hemos tenido que pedirle muy poco a la imaginación, porque el desafío mayor para nosotros ha sido la insuficiencia de los recursos convencionales para hacer creíble nuestra vida. Este es, amigos, el nudo de nuestra soledad.” Decía el colombiano Gabriel García Márquez en el discurso en el que recibía el premio Nobel de literatura. Fundador de una de las corrientes latinoamericanas más destacadas de la literatura mundial, el realismo mágico. Y acaso mejor definición que esta, de realidad desaforadamente mágica tanto para la película Brasileña “Ciudad de Dios” y la Argentina “El estudiante”.
Ambas se suceden en lugares espacio-temporales de difícil acceso para el común de la gente, una en la naciente favela de Rio de Janeiro y otra en el intrincado y complejo movimiento político-estudiantil de las universidades Argentinas, por lo cual el ideario e imaginario colectivo que circula sobre estas es diverso y plagado de mitos, leyendas e historias incomprobables, tanto en su veracidad como en los personajes que estas describen pero que esta “realidad desaforada y mágica” permite construir y caracterizar como latinoamericanas.
Ciudad de dios, dirigida por un desconocido Fernando Meirelles quien a través de alrededor de 130 minutos de un ritmo audiovisual vertiginoso y desde múltiples focalizaciones nos narra las aventuras de un joven brasilero y su búsqueda de una vida mejor (Buscape) en medio de una creciente favela de Rio de Janeiro de los años ‘60, y en pleno auge del narcotráfico y la delincuencia organizada en bandas/ejércitos. El film desenmascara este lugar desconocido hasta para los propios brasileros y pone de manifiesto una realidad sin igual pero relativamente común a toda Latinoamérica, tanto en la vida cotidiana como en las dificultades que atraviesan miles de jóvenes que piensan y sueñan con un futuro mejor.
La opera prima del joven director Argentino Santiago Mitre, El Estudiante, que en su proceso debió enfrentar alguna de las circunstancias que la realidad artística latinoamericana padece tristemente con frecuencia como lo es la falta de financiamiento oficial (INCAA) y que narra la historia de un muchacho del interior (Roque) venido a Buenos Aires con planes de estudio y sumergido de lleno en el mundo de la militancia universitaria, las roscas, las miserias y las traiciones de todo tipo. Mitre nos muestra como se articula este ámbito desconocido para la sociedad en general y hasta para los propios universitarios militantes o no, el personaje de Roque se abre paso hasta importantes lugares dentro de su vertiginosa carrera política. La realidad social y universitaria desaforada con sus carencias y virtudes también hace su despliegue en esta obra.
Estas películas en gran medida representantes del nuevo cine latinoamericano recrean en sus planos además de su argumento, múltiples tópicos de la realidad de nuestro continente, reflejando problemáticas más profundas y complejas que la simple historia de Buscape queriendo ser fotógrafo en la renombrada favela Brasilera o Roque queriendo ser figura política en los pasillos de la Facultad de Ciencias Sociales de la UBA. Como sugería Cortázar en su texto “Algunos aspectos del cuento”;
“El elemento significativo del cuento parecería residir principalmente en su tema, en el hecho de escoger un acaecimiento real o fingido que posea esa misteriosa propiedad de irradiar algo más allá de sí mismo, al punto que un vulgar episodio doméstico se convierta en el resumen implacable de una cierta condición humana, o en el símbolo quemante de un orden social o histórico. Un cuento es significativo cuando quiebra sus propios límites con esa explosión de energía espiritual que ilumina bruscamente algo que va mucho más allá de la pequeña y a veces miserable anécdota que cuenta.”
En este caso estas historias dejan de ser meras narraciones para reflejar un universo más potente, más dinámico y mas latinoamericano y es en cada segundo de los miles que las componen que lo vamos descubriendo y componiéndolo yuxtapuesto a nuestra vida diaria ya no como espectadores sino como participes de un nuevo futuro en el que vernos a nosotros mismos, como Argentinos, Brasileros o Latinoamericanos suponga como dice García Márquez hacia el final del mencionado discurso “Una nueva y arrasadora utopía de la vida, donde nadie pueda decidir por otros hasta la forma de morir, donde de veras sea cierto el amor y sea posible la felicidad, y donde las estirpes condenadas a cien años de soledad tengan por fin y para siempre una segunda oportunidad sobre la tierra”
Bibliografía
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La soledad en América Latina- Discurso de aceptación del Premio Nobel 1982.
Gabriel García Márquez
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Algunos aspectos del cuento. Julio
Cortázar (1914-1984). Originalmente publicado en Diez años de la revista Casa
de las Américas, nº 60, julio 1970, La Habana.
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