jueves, 29 de noviembre de 2012

De Brasil al Mundo


Camilo Marques



Ciudad de Dios nos retrata de manera brillante y precisa el transcurrir de la existencia de los olvidados en esta marginal favela levantada en los años 60 en los suburbios de Río de Janeiro. Y lo hace a través de una profunda y prolongada mirada que recorre el ir y venir de un grupo de mocosos desde sus primeros rodeos delictivos asaltando camionetas del gas allá a finales de los años 60 hasta la brutalidad sangrienta y atroz en que vendrá su particular biografía bien mediados los 80.

Creo que hablar de esta película en este blog es un acierto, porque nos muestra la cruda realidad existente en prácticamente toda Latinoamérica, y nos enseña lo duro que es salir adelante en un país como Brasil, en el cual, en todos los niveles hay corrupción. De esta temática trata exactamente la película, en ella iremos adentrando en la evolución de las vidas cruzadas de los personajes, somos testigos de los acontecimientos desarrollados en la vida de Buscapé y Ze Pequenho en 3 décadas distintas. Buscapé sueña con ser de mayor fotógrafo profesional, pero las condiciones que le rodean no son las más favorables para triunfar, flotar en Ciudad de Dios es extremadamente difícil, hundirse demasiado fácil, aunque con el debido esfuerzo y con muchísima suerte el sueño se puede lograr, esta es la mayor lección que de aquí podemos extraer. 


En Hollywood este film estaría plagado de persecuciones, tanto a pie como en coche, y en la que además observaríamos un sin fin de explosiones colosales, asesinos preparados para matar sigilosamente y a los más brillantes policías entrenados en todo tipo de artes marciales. En cambio en, para mi gusto, la mejor película que ha dado el cine brasileño, podemos encontrarnos con la cruda realidad que no deja a nadie afuera. Policías corruptos, traicionando su conciencia por dinero, gente sin escrúpulos que no dudan en asesinar niños, en violar mujeres y en masacrar a la banda rival, todo para tener bajo su poder la favela más pobre de Río de Janeiro. 


A los que no la vieron, desde ya se la recomiendo, un antes un después en el cine brasileño, latinoamericano y mundial.

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